CAMPUZANO SE IMPONE EN RIOBAMBA
Por Fabricio Guerra y Fotografias: Daniel Chang
Con un gran ambiente, tres cuartos de entrada y un encierro completo del
hierro de Trinidad, se abrió la Feria Señor del Buen Suceso Riobamba 2010, cuyo
primer festejo estuvo marcado por la presencia en el callejón de la plaza del
inolvidable Manuel Benítez El Cordobés, quien correspondió con su carisma y
sencillez a todos quienes se acercaron a
él en pos de un abrazo o de una fotografía.

Entre tanto, el diestro ibérico ANTONIO PÉREZ EL RENCO, cuajó un sólido
trasteo a su buen primero, cuya lidia se la brindó a El Cordobés, quien en ese
momento fue ovacionado por toda la concurrencia. De su parte, El Renco dibujó
derechazos seriados de buen trazo, imprimiendo
de temple y mando su quehacer, cortando una oreja de ley.
Ante su segundo, toro de escaso
juego, poco fue lo que pudo hacer Antonio, y salvo su gran actitud y voluntad,
casi nada más hay para apuntar.
A JULIO BENÍTEZ se lo vio mejor con su primero que ante su segundo,
destacándose en una tanda de derechazos de gran expresividad y hondura. Sin
embargo, la ejecución de la suerte suprema fue su Talón de Aquiles, y debiendo
pasar más de un sofoco para matar.
Al susodicho segundo de su lote,
astado de complicada embestida, Julio no terminó de hallarle el sitio idóneo,
volviendo a marrar con la tizona.
De su parte, MARTÍN CAMPUZANO supo entender a cabalidad a su primero, al que
aprovechó al máximo, bordando el toreo tanto por derechazos como al natural, y
ejecutando muletazos bien enjaretados, colmados de cadencia y ligazón. Campuzano
se mostró muy centrado y se halló a gusto en todo momento, llevando las
embestidas por bajo y cocidas a los vuelos, mientras que el cornúpeta se
empleaba con gran clase y duración. Al final, el pedido de indulto fue unánime,
y Buenas Noches, toro perteneciente a la divisa de Trinidad, salvó su vida
gracias a su derroche de bravura.
Con su segundo, toro que manseó de
entrada, Martín tuvo pocas opciones de lucimiento, así que tras castigarlo y
machetearlo, lo pasaportó con una soberbia estocada, dando una ovacionada vuelta
al ruedo, y saliendo a hombros posteriormente junto al mayoral de la ganadería
de Trinidad.
EL DRAMA SE HIZO PRESENTE EN LA SEGUNDA DEL ABONO RIOBAMBEÑO
Por Fabricio Guerra y Fotografias: Daniel Chang
Registrándose media entrada en la grada y con un dispar juego del ganado de
Trinidad y Campo Bravo, se llevó a cabo el segundo festejo de la feria
riobambeña Señor del Buen Suceso, en una jornada que se tornó calamitosa luego
de que fuera arrollado de forma por demás aparatosa
José Antonio Benítez.
Precisamente JOSÉ ANTONIO BENÍTEZ abrió la noche con su ceremonia de
doctorado en Tauromaquia, brindando la lidia del toro de la alternativa, de
Campo Bravo, a su padre, Antonio Benítez. Con la pañosa, el toricantano tuvo
pasajes de buen toreo, dejándose ver muy apegado a su estilo sobrio y vertical,
destacándose en muletazos de buen dibujo, así como en los remates, entre estos
un vistoso remanguillé. El astado tuvo buen son, pero lamentablemente, el de
Riobamba lo pinchó, quedando todo en vuelta al anillo.
Al salir de toriles, su segundo, de
Trinidad, evidenció descompostura y descoordinación en sus movimientos, y de
entrada, arrolló con una violencia inusitada a José Antonio, quien al caer quedó
conmocionado y a merced del bicho, armándose a continuación un zafarrancho en la
arena, hasta que el torero fue retirado exánime, mientras que la sensación de
peligro e incertidumbre se instaló en el ambiente. Por suerte, minutos más
tarde, ya en la clínica, Benítez recobró el conocimiento mientras se evaluaba su
estado.
De su parte, AMBEL POSADA, a su primero de Trinidad, le instrumentó varias
series diestras de buen sello, y pese a que el toro terminó a los arriones,
Posada se impuso y saludó.
Con su segundo, de Campo Bravo,
Ambel demostró poseer magníficas ejecutorias,
ejecutando meritorias series de muletazos por ambos pitones. Con muchos
recursos técnicos, Posada manejó con corrección colación, sitio y distancias,
llevando a la res siempre a media altura. Tras la estocada cortó una oreja.
Debido a lo ocurrido con José
Antonio Benítez, Posada debió lidiar al sobrero de Trinidad, pues el toro del
incidente fue devuelto as los corrales. Luego de brindar su actuación a la
cuadrilla de Benítez, el ibérico ratificó su buen estilo, corriendo bien
la mano y llevando larga la embestida. Pero al final, el burel tardó
en doblar.
ALFONSO OLIVA SOTO cayó también de pie ante la afición de Riobamba, lidiando
con poderío a un complicado ejemplar de Campo Bravo, escuchándose al final
palmas para el diestro.
Ante su segundo, de Trinidad, Oliva
Soto, rubricó varias series diestras de magnífico trazo. Toreando al natural,
Alfonso también se destacó rematando cada muletazo muy por detrás de la cadera.
Pero no acertó con la toledana perdiendo así algún trofeo.