BRAVURA Y DRAMA EN IÑAQUITO
Por Fabricio Guerra
Ante plaza llena, se desarrolló el
octavo festejo de la Feria Jesús del Gran Poder, en la que se corrieron novillos
de Trinidad y Conecepción de buen juego en términos generales, destacándose sobre
todo el enclasado segundo de la tarde, perteneciente a La Concepción.
FERNANDO TENDERO partió plaza ante
un astado de Trinidad, arrancando el trasteo por alto, y prosiguió toreando por
derechazos a media altura, consintiendo a la res, que se desplazaba con corrección.
Con despaciosidad, instrumentó nuevas tandas de muletazos diestros, así como naturales
y un pase afarolado. Tras los molinetes de rodillas y los adornos por manoletinas,
Tendero fue corneado al efectuar el volapié, pasando de inmediato a la enfermería
y debiendo Juan Francisco Almeida estoquear con desacierto al primero de la tarde.
Precisamente, JUAN FRANCISCO ALMEIDA
pechó ante un jabonero de La Concepción que tuvo fijeza, clase y duración, y con
el que quitó por navarras e inició el tercer tercio por doblones, dibujando luego
dos importantes series de derechazos. Siguió el compatriota toreando al natural
con el astado embebido en los vuelos, y efectuó también un afarolado, tres molinetes
ligados y bernadinas de ajustado embroque. Entonces, la petición de indulto no se
hizo esperar, pero el palco presidencial no lo concedió, matando Almeida de media
estocada y cortando una oreja, mientras que a los despojos del burel se les dio
vuelta al anillo.
A oto jabonero de La Concepción, Juan
Francisco lo recogió por abajo con la pañosa y esbozó pases sobre la mano derecha
sin hilván ni engarce. El novillo tuvo la embestida corta, y a la misma, Almeida
no se acopló, estando además espeso con el verduguillo.
Por último, a otro ejemplar de la
Concepción, Almeida lo saludó con la larga cambiada de hinojos y buenos lances a
la verónica. Con el viento soplando en vendaval, instrumentó derechazos y naturales
enganchados, se adornó por ceñidos molinetes, y pasaportó de estocada tendida.
ÁLVARO MONTES recibió con la garrocha
a su primero, de La Concepción, y colocó banderillas de frente y haciendo el quiebro
en la cara Misma de la res. Dejó también rehiletes al violín, así como tres cortas
cabalgando en círculos concéntricos de reducido diámetro. Efectuando piruetas y
cabriolas, el jienense estuvo acertado en la ejecución de las suertes, pero falló
con el rejón de muerte.
A su segundo, de Trinidad, Montes
lo fue encelando de ha poco, dejando luego banderillas al cuarteo. Conectando con
el tendido, el de Jaén colocó también rehiletes al violín, las cortas y la rosa,
pero volvió a marrar en la suerte suprema.
ROMPIÓ LA FERIA: CASTELLA INDULTÓ
A UN TORO DE TRIANA
Por Fabricio Guerra
Con el cartel de no hay billetes colgando
de las taquillas y un gran ambiente, se cumplió la séptima de abono de la Feria
Jesús del Gran Poder, en la que Sebastián Castella indultó a un ejemplar de Triana,
herrado con el número 472 y de nombre Gitano, quitándole así el francés, el cerrojo
a la Puerta Grande de Iñaquito, arco del triunfo que al final lo compartiría con
el colombiano Luis Bolívar.
Tras el saludo a la verónica, y la ceremonia de confirmación de alternativa,
LUIS BOLÍVAR arrancó el trasteo con un cambiado por la espalda, y prosiguió por
naturales citando con la muleta a media distancia. La res tuvo mucha fijeza así
como un buen pitón izquierdo, que el colombiano supo optimizar y cuidar, engarzado
varias tandas de muletazos por ese lado. Luego de pasárselo por alto, Bolívar dejó
un estocadón, cortó una oreja y los despojos del burel recibieron palmas.
Con su segundo, el único perteneciente
al hierro de Huagrahuasi, el diestro cafetero quitó fallidamente con el capote a
la espalda, e inició el tercer tercio citando de largo y toreando por derechazos
en varias series, destacándose por su buen trazo algunos muletazos sueltos. Bajando
la mano, y sobreponiéndose al viento, que soplaba con excesiva fuerza, Bolívar mató
de otra magnífica estocada.
EL JULI, que debió pechar con un lote
de poco juego, quitó por chicuelinas ante su primero, y abrió su quehacer muleteril
por alto, así como por derechazos de templada ejecución y a media altura. Pero el
cornúpeta se rajó casi de inmediato, tornándose parado, por lo que el madrileño
lo despachó con tres cuartos de estocada.
A su segundo, Julián López le ejecutó
un circular en los medios, embarcándole con poderío en la muleta. Sin embargo, de
nuevo el bicho buscó el abrigo de los tableros, saliendo siempre suelto del engaño
del de Madrid. Porfió El Juli, robándole algunos pases en la querencia,
despachando de buena estocada.
Ante Gitano, un bravo astado de Triana,
SEBASTIÁN CASTELLA se lució en las verónicas de saludo, y abrió la faena de muleta
atornillado en la arena. Tras un molinete engarzado a una tanda de derechazos y
un cambiado por la espalda, el trasteo se tornó izquierdista, pues toreando por
ese pitón, Castella edificó una notable labor. Los naturales seriados y citando
en la distancia corta se sucedieron una y otra vez, así como los circulares invertidos
o dosantinas. Noble, franco y con clase,
Gitano embestía incansablemente, y el pañuelo naranja no se hizo esperar, otorgándose
así el indulto del astado.
Ante su segundo oponente, Castella
lanceó a la verónica en posición de genuflexión y con un gran juego de brazos; y
ya con la flámula, citó por estatuarios sin enmendar ni un solo centímetro. Ante
un toro que no regalaba su embestida, el diestro galo instrumentó derechazos de
mano baja, así como varios naturales de valía. Tras las dosantinas del epílogo,
Sebastián culminó un quehacer de dominio y poder, pero no acertó con los aceros,
debiendo escuchar un aviso, saliendo a hombros, junto a Luis Bolívar.
DESAPACIBLE CORRIDA DE EXPECTACIÓN
EN IÑAQUITO
Por Fabricio Guerra
Las grandes expectativas generadas
por el sexto festejo del abono quiteño, resultaron insatisfechas debido al poco
juego del encierro de Huagrahuasi y Triana, caracterizado por su gran presentación
y por sus medias embestidas.
A plaza llena, LUIS FRANCISCO ESPLÁ,
quien se despidió de la afición ecuatoriana, abrió la tarde ante un toro de Huagrahuasi
con el que se lució en los delantales del prólogo, iniciando su labor muleteril,
y con la montera puesta, por derechazos en series colmadas de docilidad y temple,
llevando el alicantino al burel siempre embebido en el engaño. Pero cuando la faena
cobraba vuelo, la res se dañó una mano y hasta ahí llegó todo.
Ante su segundo, de Triana, Esplá
fue aplaudido en un quite por delantales rematados con un recorte, e inició el trasteo
por alto. Al astado le costaba desplazarse, y tomaba la franela echando las manos
por delante. Entonces, Luis Francisco lo sometió con muletazos por la cara y de
castigo, despachando de media estocada y saludando una ovación.
De su parte, JOSÉ TOMÁS, uno de los
toreros más esperados en Quito, pechó con un ejemplar de Triana al que le planteó
una faena variada, evidenciando un gran dominio de distancias y alturas. Tomás instrumentó
derechazos y naturales con quietud, temple y mando, cruzado siempre al pitón contrario.
Citando con suaves toques y corriendo mucho la mano para engarzar cada muletazo
al siguiente, el de Galapagar se adornó por manoletinas, mató de media estocada
y fue ovacionado.
Con su segundo, de Huagrahuasi, ejecutó
una buena serie de derechazos rematados con un trincherazo, y siguió dibujando muletazos
diestros bajando la mano, pero sin la dimensión deseada, debido a lo corto del viaje
de la res. Por naturales quedaron plasmados algunos pases de gran sello, aunque
sin ligazón, finalizando Tomás su actuación con un afarolado. Pasó así José Tomás
por Iñaquito, dejando ver bastante, pero no todo su genial repertorio.
DIEGO RIVAS no tuvo muchas opciones
ante un ejemplar parado y flojo de remos de Triana, el cual embestía al paso, luego
de salir abollado de la suerte de varas. Si más, y pese a su voluntad, actitud y
porfía, Diego debió abreviar.
Ante su segundo, de Huagrahuasi, Rivas
dio inicio al tercer tercio doblándose, pero e burel no tuvo fijeza y fue incierto.
Al abrigo de las tablas, Diego le robó algunos pases aprovechando la tendencia de
la res hacia los adentros, terminando su labor con un circular completo previo a
la suerte suprema.
CONSAGRATORIA ACTUACIÓN DE MARTÍN
CAMPUZANO EN EL FESTIVAL BENÉFICO
Por Fabricio Guerra
A plaza llena, se llevó a cabo con
éxito, el festival benéfico de la Feria Jesús del Gran Poder en el que, el gran
juego de las reses y la capacidad de los diestros comparecientes, posibilitaron
una inolvidable tarde de toros, en la que Martín Campuzano fue el nombre más destacado.
Tras un significativo acto en el que
participaron los estudiantes de una escuela de Pujilí, institución beneficiaria
del festival, ÁLVARO MONTES lució acertado en la colocación de banderillas de costado
a un buen novillo de Vistahermosa, clavando también con corrección las cortas, tanto
al estribo como a la grupa, así como al violín, despachando con medio rejón de muerte.
Al noble segundo, de Triana, EL JULI
lo dominó de inicio toreando por derechazos, y llevando al burel embebido en la
pañosa. Con los naturales de bello dibujo y en las distancias cortas, un circular
invertido y una gran estocada, el madrileño rubricó una faena maciza y cortó una
oreja.
Al tercero, también de Triana, SEBASTIÁN
CASTELLA lo lanceó a la verónica, templando el viaje, e inició el trasteo con series
de derechazos de gran ejecución. Instrumentó también un circular completo, rematado
con el de pecho, y a continuación, al citar por la izquierda, la res lo volteó sin
calarlo, matando de estocada entera y cortando un apéndice auricular.
Al cuarto de la tarde, ejemplar de
Huagrahuasi de franca embestida, DIEGO RIVAS le ejecutó derechazos con temple y
ligazón, enganchando la embestida por delante y llevándola larga. Tras los naturales
y las dosantinas en las que Diego pulseó las embestidas, pasaportó a su oponente
de media estocada, cortando una oreja, mientras el novillo recibió palmas en el
arrastre.
JOSELITO ADAME quitó con aseo por
chicuelinas al quinto, de Mirafuente, novillo de buen tranco con el que el mexicano
se dejó ver como un fácil rehiletero. Con la flámula toreó a media altura por derechazos
y naturales seriados y en la distancia corta, tocando fuerte en los cites, y culminando
su actuación con manoletinas, un abaniqueo y un certero espadazo. Dos orejas y palmas
a los restos del burel.
Pero el cenit de la tarde llegó al
final, cuando MARTÍN CAMPUZANO recibió con dos largas cambiadas de hinojos a un
temperamental jabonero de Vistahermosa, con el que quitó por delantales ligados.
Tras el brindis a don Faustino Barragán, inició la faena rodillas en tierra, haciendo
el toreo por bajo. Entonces el novillo se lo echó a los lomos, pero el compatriota
volvió a la cara para, muy cruzado al pitón contrario,
dibujar series de derechazos
de gran dimensión. Siguió Campuzano pasándose al astado por alto, mientras este
embestía incansablemente, mostrándose Martín firme y valeroso de forma inconmensurable,
y mientras el público pedía el indulto de la res, el diestro quiteño se adornó por
manoletinas y despachó con una estocada hasta los gavilanes.
Con la plaza en estado de clímax,
y la presidencia abroncada, Martín Campuzano cortó dos orejas consagratorias con
fuerte petición de rabo, mientras que a los despojos del cornúpeta se les dio vuelta
al ruedo. Al final, Campuzano y Adame salieron a hombros.
DESILUCIÓN TRAS LA CORRIDA TORISTA
EN IÑAQUITO
Por Fabricio Guerra
Ante casi tres cuartos de plaza, se
cumplió la cuarta de abono de la Feria Jesús del Gran Poder, en la cual la actitud
y voluntad de la terna, estuvo muy por encima del encierro de Santa Coloma y Piedras
Blancas, cuyos toros de complicado
juego, impidieron el lucimiento de los matadores.
JOSÉ IGNACIO UCEDA LEAL pechó con
un astado de Piedras Negras que tuvo movilidad, y con el cual el madrileño toreó
por derechazos templados y cadenciosos. A continuación, Uceda leal engarzó dos molinetes
a una importante serie de naturales, y se dejó ver en un pase afarolado así como
en los muletazos diestros de mano baja que colofonaron su quehacer, matando al segundo
viaje y saludando una ovación.
El segundo de su lote, de Santa Coloma,
no tardó en desentenderse de los engaños, embistiendo al paso y frenándose una y
otra vez sin emplearse nunca. Sin más opciones, José Ignacio abrevió y despachó
al bicho, siendo este fuertemente pitado durante el arrastre.
Al primer ejemplar de Santa Coloma
que le tocó en suerte a ANTONIO BARRERA, el sevillano lo lanceó a la verónica sujetando
la capa a media altura, y de inmediato arrancó el trasteo con las dos rodillas en
tierra. El astado embestía rebrincando y con aspereza, pero Barrera estuvo firme instrumentando derechazos y naturales
de ajustado embroque, dando una vuelta al ruedo con fuerte petición de oreja tras
la estocada.
A su segundo, también de Santa Coloma,
Antonio lo muleteó dejándole la flámula siempre puesta en los belfos de la res,
para evitar que esta piense y tome sentido. El de Sevilla, con muchos recursos lidiadores,
sometió al astado, mientras que este se revolvía en un palmo, y tras despacharlo,
el coleta dio otra vuelta al ruedo.
MARTÍN CAMPUZANO inició la faena por
doblones ante un astifino santacoloma, y continuó toreando por derechazos mientras
el cuatreño se tornó parado y gazapón. Entonces, las dificultades del burel imposibilitaron
que la actuación de Martín tome vuelo, culminando su labor con media estocada.
A su segundo, un sobrero de Piedras
Negras que fue de más a menos, Campuzano lo lanceó a la verónica y quitó con él
por gaoneras. Tras brindarlo a su padre, don Diego Campuzano, inició el tercer tercio
doblándose con la res y ejecutando meritorios derechazos. Pero el burel fue descomponiendo
su embestida y echando la cara arriba, y así, mientras Martín porfiaba con él para
hacerle faena, el toro le echó mano de forma aparatosa pero sin hacer carne en el
diestro quiteño, quien jugándose el tipo, cerró la tarde con una gran estocada.
CASTELLA ABRIÓ LA PUERTA GRANDE EN
IÑAQUITO
Por Fabricio Guerra
Con un casi lleno en la grada, se
desarrolló el tercer festejo de la Feria Jesús del Gran Poder, en el que se estoqueó
un encierro de la divisa de Vistahermosa, de mucho cuajo y juego desigual.
Tras quitar por delantales, y contando
con El Fandi por padrino, ante un cuatreño de nombre Jalador,
ÁLVARO SAMPER fue investido como Doctor en Tauromaquia. Luego del brindis
a su abuelo, el ganadero Ramiro Campuzano, el diestro quiteño toreó por derechazos
y naturales con acierto técnico y estético, llevando a la res a media altura. La
embestida fue corta, echándole el burel mano a Samper con el pitón derecho, pero
sin calarlo. Pero Álvaro sin amilanarse volvió a la cara para adornarse por molinetes
y despachar al tercer viaje siendo premiado con una vuelta al anillo.
A su segundo, Samper lo saludó con
una larga cambiada de hinojos, y tras el brindis al montañista Iván Vallejo, el
toricantano inició el trasteo con una templada tanda de derechazos así como con
de naturales de buen sello. El astado
tuvo movilidad y un punto de bravura, y Álvaro le plantó cara con mando, dominio
y enjundia, pero falló con el verduguillo perdiendo los trofeos, quedando todo en
fuerte ovación.
EL FANDI se lució con el capote tanto
en las verónicas como en las chicuelinas y las tafalleras. Se destacó también en
la colocación de un par de rehiletes
corriendo hacia atrás y en otro al violín. Con la flámula, arrancó con muletazos
por alto, pero debido al corto viaje de la res, debió pronto someterlo con pases
de castigo y pasaportarlo de una estocada apenas desprendida, cortando una oreja.
Con su segundo, el de Granada volvió
a alborotar a la parroquia durante el segundo tercio colocando con espectacularidad
cuatro pares de garapullos, para a continuación dar inicio a la faena sujetando
al astado por bajo e instrumentando series de derechazos así como pases al natural.
Pero el astado se lastimó la pezuña izquierda, y entonces Fandila debió abreviar
matando en la suerte de recibir, y escuchando una fuerte ovación.
SEBASTIÁN CASTELLA abrió su quehacer
muleteril con tres electrizantes cambiados por la espalda, ligados al pase de las
flores, y el de Beziers siguió ejecutando derechazos en los medios, sometiendo por
completo al cornúpeta, mismo que fue noble, con fijeza y calidad. Bajando siempre
la mano y haciéndolo todo con despaciosidad y firmeza, Sebastián no acertó en la
suerte suprema privándose de alguna merecida oreja.
A su segundo, Castella lo sometió
bajándole mucho la mano, para a continuación rubricar naturales de gran trazo. Ratificando
su inmejorable sentido del sitio, Castella condujo la embestida a su antojo, tirando
de la res en la distancia corta, al pisar terrenos de mucho comprometimiento. Luego
de la estocada, las dos orejas de su oponente fueron a parar a su esportón, abriendo entonces el diestro francés
la puerta grande, y consagrándose como el triunfador de la tarde.
AUSPICIOSA DESPEDIDA DE NOVILLERO
DE ÁLVARO SAMPER
Por Fabricio Guerra
Con pocos claros en el tendido, se
llevó a cabo la segunda de abono de la Feria Jesús del Gran Poder, corriéndose novillos
de Mirafuente de correcta presentación y desigual juego, destacándose el segundo
de la tarde.
El rejoneador jienense ÁLVARO MONTES
partió plaza ante un astado parado y que le costaba arrancarse a las cabalgaduras.
Con despaciosidad, Montes clavó banderillas al cuarteo y al violín, así como las
cortas en ajustados embroques, matando
de un metisaca.
A su segundo, el de Jaén lo paró con
la garrocha y lo templó a la grupa, destacándose a continuación al colocar una banderilla
al quiebro y otra al violín. Transmitiendo mucho al tendido, Montes estuvo aseado
con las banderillas cortas y con la rosa, despachando con un nuevo metisaca y cortando
dos orejas benevolentes.
ÁLVARO SAMPER, en su despedida como
novillero, dibujó templadas y largas verónicas con su primero, novillo que tuvo
mucha calidad, y al que, tras brindarlo a Pablo Martín Berrocal, lo toreó por derechazos
a media altura, cuidando siempre las fuerzas del cornúpeta, mismo que se desplazaba
con corrección. Tras los circulares, las trincherillas, el pase de la pilarica y
las manoletinas, Samper mató de estocada y descabello y cortó una oreja de valía,
mientras que los despojos de la res fueron aplaudidos en el arrastre.
A su segundo, Álvaro lo recibió con
una larga cambiada rodillas en tierra, pero el novillo no siguió los vuelos y estuvo
a punto de arrollar a su lidiador. Con la muleta, Samper debió someterlo por bajo,
y con el bicho ya rajado a tablas, el de Quito instrumentó derechazos aprovechando
la tendencia hacia los adentros de la res. Al final, los despojos del astado fueron
pitados.
JAVIER CORTEZ se dejó ver tanto en
los derechazos como en los naturales seriados, sacando el máximo partido de las
arrancadas. Dejándole siempre la muleta puesta en la cara del novillo, Cortez tiró
una y otra vez de la embestida, hasta que el burel le echó mano de forma aparatosa
pero sin consecuencias con el pitón izquierdo. Al final, Javier no acertó con la
espada.
Con su segundo, Cortez, superando
la dificultad del viento, rubricó derechazos de buen trazo, presentando siempre
la muleta adelantada. Al natural, Javier se dejó ver con temple y cadencia, para
finalizar su quehacer pisando las distancias cortísimas con un espeluznante cambiado
por la espalda, pero el novillo tardó en doblar, quedando todo en ovación.
TIBIO INICIO DE LA FERIA 2009